Entrenar en grupo tiene algo que difícilmente aparece cuando entrenas sola: compartes el esfuerzo, el tiempo y la experiencia con otras mujeres.
Pero formar parte de un grupo plantea también una pregunta interesante:
Si todas estamos haciendo el mismo ejercicio, ¿significa que todas lo estamos viviendo de la misma manera?
Una mujer puede sentir que un ejercicio le resulta cómodo y exigente. Otra puede no terminar de encontrarlo. Otra puede notar una molestia, necesitar modificar el recorrido o simplemente descubrir que esa propuesta, en ese momento, no le está permitiendo entrenar como esperaba.
Y todas pueden estar participando en la misma clase.
Por eso, para nosotras, entrenar en grupo no significa desaparecer dentro del grupo.
La propuesta puede ser compartida, pero cada mujer llega con su historia, sus experiencias y su propia manera de responder al ejercicio.
En este artículo queremos explorar precisamente eso: qué puede aportar entrenar con otras mujeres y cómo puede existir un entrenamiento compartido sin asumir que todas tienen que vivirlo exactamente igual.
¿Qué aporta entrenar en grupo con otras mujeres?
Entrenar con otras mujeres puede aportar algo que va más allá de compartir un espacio o coincidir a la misma hora.
Está la conversación antes de empezar, las bromas, ver cómo otra mujer afronta un ejercicio, animarse cuando cuesta y también ese pequeño compromiso que aparece cuando sabes que otras personas cuentan contigo.
Para algunas mujeres, además, entrenar en un entorno exclusivamente femenino puede hacer que se sientan más cómodas. No porque todas busquen lo mismo, sino porque el contexto en el que entrenamos también forma parte de nuestra experiencia.
Y hay algo más: el grupo puede ayudar a que el entrenamiento encuentre un lugar estable dentro de la semana. Ya no es únicamente «tengo que hacer ejercicio», sino un momento que compartes con otras personas.
Pero disfrutar de lo colectivo no debería obligarnos a tratar a todas las integrantes del grupo como si fueran una sola.
Ahí aparece para nosotras la cuestión verdaderamente interesante:
¿Cómo podemos compartir un entrenamiento y seguir prestando atención a la mujer que tenemos delante?
Un mismo ejercicio, diferentes experiencias
En un entrenamiento en grupo es habitual que varias mujeres compartan una misma propuesta.
Puede ser una sentadilla, un ejercicio con una banda elástica, un desplazamiento o cualquier otra situación que planteemos durante la sesión.
Desde fuera puede parecer que todas están haciendo lo mismo.
Pero hacer el mismo ejercicio no significa necesariamente estar viviendo el mismo ejercicio.
Una mujer puede sentir claramente el esfuerzo y encontrarse cómoda con la propuesta. Otra puede decir que apenas encuentra el trabajo que esperaba. Otra puede notar una molestia o una sensación extraña. Incluso puede ocurrir que técnicamente el movimiento parezca correcto y, sin embargo, la experiencia de esa mujer nos aporte información que merece la pena escuchar.
Ahí el grupo deja de ser seis personas que simplemente reproducen un ejercicio.
La propuesta sigue siendo compartida, pero la respuesta de cada mujer puede ayudarnos a decidir qué hacer después.
A veces continuaremos tal y como estamos. Otras podremos modificar la posición, la carga, el recorrido, el apoyo o algún elemento del ejercicio y observar qué ocurre.
No necesitamos convertir cada diferencia en un problema ni detener continuamente la dinámica del grupo.
Se trata de algo más sencillo: mantener una propuesta común sin dejar de prestar atención a lo que está ocurriendo en cada mujer.
Compartir un ejercicio no significa que todas las mujeres tengan que vivirlo de la misma manera.
Formar parte del grupo sin desaparecer dentro de él
Que varias mujeres compartan un ejercicio no significa que el entrenador tenga que limitarse a explicar la propuesta y esperar que todas se adapten a ella.
Mientras el grupo entrena, también podemos observar, preguntar y escuchar las respuestas que van apareciendo.
A veces una mujer nos dice que el ejercicio le resulta cómodo y que encuentra claramente el esfuerzo. En ese caso, quizá no haya ninguna razón para cambiar nada.
Pero otra puede decirnos: «no termino de encontrarlo», «aquí noto algo raro» o «de esta manera me molesta».
También puede ser el entrenador quien observe un gesto, una expresión o una forma de afrontar el ejercicio que le invite a acercarse y preguntar qué está ocurriendo.
En esos momentos podemos modificar alguna condición: cambiar un apoyo, reducir o ampliar un recorrido, variar una resistencia, probar otra posición o incluso proponer temporalmente una alternativa.
No para conseguir que todas terminen haciendo el ejercicio de la misma manera, sino para construir un puente entre la propuesta del grupo y la mujer que tenemos delante.
Después, su respuesta nos ayudará a decidir si tiene sentido continuar por ahí, volver a la propuesta inicial o explorar otra posibilidad.
Así, el grupo puede seguir siendo un grupo sin convertir a cada mujer en una más.
¿Te gustaría entrenar en grupo con otras mujeres?
En Equilibrio Club nuestros grupos están pensados para mujeres que quieren entrenar fuerza acompañadas, compartir la experiencia con otras mujeres y seguir teniendo cerca a un entrenador que pueda prestar atención a lo que ocurre durante la sesión.
Si esta forma de entrenar encaja con lo que estás buscando, puedes conocer cómo funcionan nuestros grupos.
¿Qué dice la ciencia sobre entrenar en grupo?
El contexto en el que entrenamos también puede influir en nuestra relación con el ejercicio.
Las influencias sociales pueden favorecer la participación
Una revisión sistemática de 55 estudios sobre actividad física en adultos de mediana edad y mayores encontró que las influencias sociales aparecían entre los factores relevantes para participar en actividad física. En las personas de mayor edad también destacaban el refuerzo y la ayuda para gestionar el cambio.
Esto no significa que todas las personas necesiten entrenar acompañadas, pero sí muestra que el componente social puede formar parte de aquello que facilita nuestra relación y continuidad con la actividad física.
La cohesión del grupo puede importar
En un ensayo aleatorizado con 483 adultos mayores, Beauchamp y colaboradores estudiaron diferentes programas de ejercicio en grupo durante 24 semanas.
Los resultados mostraron que la mayor adherencia observada en determinadas condiciones del programa estaba mediada por una mayor percepción de cohesión grupal. Los autores señalan precisamente la cohesión del grupo como un posible mecanismo psicológico relacionado con la adherencia al ejercicio.
Por tanto, compartir el entrenamiento con otras personas puede aportar algo más que compañía. Las relaciones y la cohesión que se construyen dentro del grupo pueden formar parte de la experiencia de entrenar y de nuestra continuidad en ella.
Preguntas frecuentes sobre el entrenamiento para mujeres en grupo en Alicante
¿Es mejor entrenar en grupo o de forma individual?
No hay una opción que sea mejor para todas las mujeres.
El entrenamiento individual permite que toda la sesión se construya alrededor de una sola persona. El entrenamiento en grupo incorpora además la experiencia de compartir el ejercicio con otras mujeres, manteniendo una propuesta común.
La elección puede depender de lo que busques, de cómo te guste entrenar y del acompañamiento que necesites en este momento.
¿Necesito tener experiencia antes de empezar un entrenamiento en grupo?
No. No necesitas haber entrenado antes ni conocer los ejercicios para incorporarte a un grupo.
Lo importante no es llegar sabiendo entrenar, sino que podamos conocer desde dónde empiezas y cómo respondes a las propuestas que van apareciendo.
Por eso, antes de incorporarte a nuestros grupos realizamos un Encuentro Inicial, donde podemos conocerte, hablar sobre lo que buscas y explorar contigo algunas situaciones antes de decidir por dónde tiene sentido empezar.
¿Puedo entrenar en grupo si tengo alguna molestia?
Tener una molestia no significa necesariamente que tengas que renunciar al entrenamiento en grupo.
Lo importante es conocer qué está ocurriendo en tu caso y cómo respondes al ejercicio. Una misma molestia puede presentarse de maneras muy diferentes en distintas personas.
Durante las sesiones podemos observar qué ocurre, preguntarte cómo estás viviendo una propuesta y, cuando sea necesario, modificar alguna de sus condiciones.
En algunos casos, el grupo puede ser un buen lugar desde el que empezar. En otros, podemos considerar que tiene más sentido explorar previamente otras posibilidades.
Por eso el Encuentro Inicial nos ayuda a decidir contigo cuál puede ser un punto de partida adecuado.
¿Cuántos días a la semana son recomendables para empezar?
No existe una frecuencia que tenga que ser igual para todas las personas.
En nuestros grupos entrenamos dos días a la semana, una frecuencia que nos permite dar continuidad al entrenamiento de fuerza y que puede integrarse con otras actividades que realices durante la semana.
Más que buscar cuántos días «deberías» entrenar, nos interesa encontrar una frecuencia que puedas sostener y que tenga sentido dentro de tu situación y tus objetivos.
¿Cómo elegir un buen centro de entrenamiento para mujeres en Alicante?
Más allá de las instalaciones o del tipo de ejercicios, puede ser útil preguntarte cómo quieres vivir la experiencia de entrenar.
Quizá valores hacerlo exclusivamente con otras mujeres, trabajar en grupos pequeños, tener cerca a un entrenador al que puedas contarle qué estás sintiendo o saber que, si una propuesta no termina de encajar contigo, existe la posibilidad de explorar otras opciones.
También importa algo mucho más sencillo: que sea un lugar al que te apetezca volver y que puedas integrar el entrenamiento de forma realista en tu semana.
Antes de decidir, conocer el espacio, al equipo y la forma de trabajar puede ayudarte a descubrir si ese centro encaja contigo.
Entrenar en grupo sin dejar de ser tú
Entrenar con otras mujeres puede significar compartir esfuerzo, conversaciones, dificultades y también esos pequeños momentos en los que alguien consigue algo que hace unas semanas parecía complicado.
Pero compartir el entrenamiento no significa que todas tengáis que vivirlo de la misma manera.
Una propuesta puede ser común y, al mismo tiempo, dejar espacio para observar qué ocurre en cada mujer, escuchar sus respuestas y modificar algo cuando sea necesario.
Esa es la forma en la que entendemos el entrenamiento en grupo en Equilibrio Club: formar parte de algo compartido sin desaparecer dentro del grupo.
Si estás buscando un lugar donde empezar a entrenar fuerza con otras mujeres en Alicante, no necesitas saber de antemano si nuestros grupos son la mejor opción para ti.
El primer paso es conocernos.
En el Encuentro Inicial podremos hablar sobre lo que buscas, conocer tu experiencia con el ejercicio y explorar contigo desde dónde puede tener sentido empezar.