Después de una lesión, una operación o meses conviviendo con dolor, hay un momento en el que ya no quieres saber cuánto mueve tu cadera, cuánta fuerza tiene tu pierna o qué ejercicio deberías hacer.

Quieres recuperar tu vida.

Volver a caminar sin estar pendiente de cada paso. Agacharte sin miedo. Subir escaleras. Coger peso. Entrenar. Jugar al pádel. Levantar el brazo sin comprobar constantemente si va a doler.

A eso solemos llamarlo recuperación funcional.

Pero aquí aparece una pregunta que puede cambiar por completo la manera de entender ese proceso:

¿recuperar una función significa volver a hacer lo que hacías antes… o recuperar la posibilidad de hacerlo de diferentes maneras?

Porque una articulación puede recuperar movilidad. Un músculo puede recuperar fuerza. Incluso puedes volver a realizar un ejercicio.

Y, sin embargo, seguir moviéndote con miedo, protegiendo una zona, evitando determinados caminos o dependiendo siempre de la misma manera de organizarte.

Por eso, quizá la recuperación funcional no consista únicamente en recuperar aquello que habíamos perdido.

Quizá también consista en algo más profundo:

recuperar posibilidades.

¿Qué encontrarás en este artículo?

Vamos a explorar la recuperación funcional desde una perspectiva diferente.

Veremos por qué una misma dificultad puede adquirir significados distintos dependiendo de la persona; cómo podemos investigar una situación sin necesitar imponer desde el principio una explicación cerrada; y de qué manera el movimiento puede convertirse en una herramienta para dialogar con la organización corporal.

Finalmente veremos cómo utilizamos en Equilibrio Club herramientas como la reeducación postural, el Movimiento Sensacional y el entrenamiento respetuoso dentro de este proceso.

Porque quizá la pregunta no sea únicamente:

«¿Cómo consigo volver a hacer este movimiento?»

Sino también:

«¿Cuántas posibilidades tengo ahora para responder a esta situación?»

Y esa diferencia nos abre una manera distinta de entender la recuperación funcional.

¿Por qué la recuperación funcional debe adaptarse a cada persona?

Imaginemos a dos personas que llegan diciendo:

«Me duele la zona lumbar cuando me agacho».

La frase es la misma. Incluso podrían tener una edad parecida y compartir un diagnóstico similar.

Sin embargo, una puede llevar meses evitando agacharse por miedo a que vuelva aquel dolor intenso que apareció al coger peso. La otra continúa haciéndolo, pero cada vez necesita moverse de una manera más rígida y determinados movimientos han dejado de resultarle cómodos.

El síntoma puede parecer el mismo, pero lo que significa dentro de cada organización puede ser profundamente diferente.

Por eso, antes de decidir qué hay que corregir, podemos hacer algo diferente: preguntar, observar y explorar qué está ocurriendo.

¿Qué significa una limitación durante la recuperación funcional?

En el Modelo Equilibrio hablamos de significado para observar qué representa una dificultad dentro de una organización concreta.

Una limitación, una postura o una forma de moverse pueden llamar nuestra atención, pero observarlas no significa que conozcamos todavía qué papel están teniendo.

En lugar de convertirlas inmediatamente en algo que debemos corregir, podemos explorar qué está ocurriendo y qué supone esa respuesta para esa persona en ese momento.

Recuperar el movimiento implica a todo el cuerpo

Si duele la rodilla, tendemos a mirar la rodilla. Si molesta la espalda, observamos la espalda.

Pero caminar, agacharnos o levantar un brazo requiere que distintas partes del cuerpo colaboren entre sí.

En el Modelo Equilibrio llamamos sinergia a estas relaciones. No observamos únicamente qué hace una parte, sino cómo participa dentro del conjunto.

¿Por qué el cuerpo repite algunas formas de moverse?

Nuestro cuerpo tiende a utilizar las soluciones que tiene más disponibles.

Podemos recurrir a la rigidez, descargar siempre una pierna o necesitar una determinada posición para sentirnos seguros.

El objetivo no tiene por qué ser eliminar esas respuestas, sino ampliar las posibilidades de movimiento disponibles.

Pequeños cambios pueden facilitar nuevas formas de movimiento

Cambiar un apoyo, la posición de los brazos, la velocidad o la carga puede modificar completamente cómo realizamos un movimiento.

Observar qué ocurre ante esos cambios nos ayuda a comprender qué condiciones facilitan o dificultan determinadas posibilidades.

No necesitamos haber encontrado «la causa». Estamos obteniendo información para continuar el proceso.

Recuperar movilidad en diferentes situaciones

Una persona puede realizar un movimiento tumbada, pero no de pie. Puede encontrarlo lentamente y perderlo cuando aumenta la velocidad, la carga o la fatiga.

Por eso, en una recuperación funcional no importa solamente si podemos realizar un movimiento, sino también en qué condiciones podemos acceder a él.

El proceso puede ayudarnos a que esa posibilidad esté disponible cada vez en más situaciones.

Recuperación funcional y libertad de movimiento

Recuperar una función no significa únicamente volver a realizar un movimiento.

Durante el proceso pueden aparecer nuevas formas de responder y adaptarnos a situaciones diferentes, sin depender siempre de una única manera de movernos.

La recuperación funcional puede así ampliar las posibilidades de movimiento disponibles y nuestra capacidad para utilizarlas en diferentes situaciones.

Recuperación funcional: comprender antes de corregir

Cuando aparece una limitación, es fácil querer identificar rápidamente qué ocurre y decidir cómo corregirlo. En recuperación funcional preferimos utilizar esa primera observación como punto de partida: formular hipótesis, explorar mediante el movimiento y comprobar cómo responde la persona antes de decidir cuál puede ser el siguiente paso.

¿Recuperación funcional o readaptación funcional?

Los términos recuperación funcional y readaptación funcional pueden utilizarse en contextos muy próximos y, en ocasiones, sus límites no son completamente claros.

Más que intentar establecer una frontera rígida entre ambos, podemos preguntarnos qué necesita recuperar cada persona y ante qué situaciones necesita volver a responder.

En algunos procesos tendrá más sentido hablar de recuperar una función que se había visto limitada. En otros, el objetivo estará más relacionado con readaptarse progresivamente a determinadas demandas de la vida cotidiana, el entrenamiento, el trabajo o el deporte.

En ambos casos, el movimiento puede convertirse en un escenario desde el que observar qué posibilidades están disponibles y qué ocurre cuando modificamos las condiciones.

¿Cómo trabajamos la recuperación funcional a través del movimiento?

El movimiento nos permite obtener información. Podemos observar qué ocurre al caminar, agacharse, levantarse o realizar una tarea y después modificar condiciones como el apoyo, la posición, la carga, el rango o la velocidad. Preguntamos qué percibe la persona, volvemos a probar y comparamos. Cada respuesta puede ayudarnos a orientar el siguiente paso del proceso.

Herramientas para acompañar un proceso de recuperación funcional

Dependiendo de lo que vayamos observando, podemos utilizar diferentes herramientas: reeducación postural, Movimiento Sensacional o entrenamiento respetuoso. No tienen por qué aparecer siempre en el mismo orden ni responder a un recorrido cerrado. Son diferentes escenarios desde los que seguir explorando, recuperar posibilidades de movimiento y acompañar progresivamente a la persona hacia aquello que necesita volver a hacer.

Mujer de mediana edad realizando un ejercicio de movilidad y estabilidad acompañada por un entrenador en Equilibrio Club.

Recuperación funcional a través del movimiento: explorar nuevas posibilidades para recuperar confianza, capacidad y libertad al moverse.

¿Qué dice la ciencia sobre el ejercicio y la recuperación funcional?

La investigación científica muestra que el ejercicio puede formar parte de muchos procesos de recuperación funcional, pero sus efectos no son iguales en todas las situaciones ni cualquier programa produce necesariamente una mejora de la función.

Una revisión de revisiones sistemáticas sobre dolor lumbar agudo encontró poca o ninguna diferencia relevante en dolor o discapacidad entre la terapia mediante ejercicio y otras intervenciones. Además, no encontró una superioridad clara de determinados tipos de ejercicio, como los ejercicios de estabilización o el método McKenzie, frente a otras modalidades.

En personas sometidas a una artroplastia total de cadera, otra revisión sistemática y metaanálisis tampoco encontró una mejora clara de la función física autopercibida con los programas de ejercicio postoperatorio frente a los cuidados habituales o una intervención mínima.

En cambio, una revisión sistemática y metaanálisis en red sobre personas mayores con sarcopenia, que incluyó 42 ensayos clínicos aleatorizados y 3.728 participantes, encontró que determinados programas de ejercicio sí podían mejorar algunas medidas de función física. Entre ellos, la combinación de ejercicios de resistencia y equilibrio mostró resultados favorables en variables como la velocidad habitual de la marcha.

Entonces, ¿el ejercicio mejora la recuperación funcional?

La respuesta no parece ser simplemente sí o no. Los resultados cambian según la población, la función que se quiere recuperar, el tipo de ejercicio y las condiciones en las que se aplica.

Por eso, hablar de recuperación funcional implica algo más que elegir ejercicios. Implica observar qué ocurre en esa persona cuando empieza a moverse, qué posibilidades aparecen y cómo responde cuando modificamos las condiciones.

Recuperar una función también es recuperar posibilidades

Recuperarse no siempre significa volver exactamente al punto en el que estábamos antes.

Después de una lesión, una operación o un periodo de dolor, el cuerpo puede haber cambiado. También pueden haber cambiado nuestra manera de movernos, la confianza con la que afrontamos determinadas situaciones o las posibilidades que tenemos disponibles.

Por eso, quizá una recuperación funcional no deba medirse únicamente por si hemos conseguido volver a realizar un movimiento.

También podemos preguntarnos si ahora tenemos más posibilidades para responder, si podemos acceder a ellas en diferentes situaciones y si necesitamos depender menos de una única manera de movernos.

Desde esta perspectiva, recuperar una función no consiste solamente en recuperar movimiento.

Consiste en recuperar libertad.

Preguntas frecuentes sobre recuperación funcional

¿Qué es la recuperación funcional?

La recuperación funcional es un proceso orientado a recuperar capacidades que permitan a una persona volver a desenvolverse en situaciones de su vida cotidiana, su trabajo, su entrenamiento o su deporte.

No se trata únicamente de recuperar fuerza o movilidad. También podemos explorar cómo utiliza la persona esas capacidades y en qué situaciones puede acceder a ellas.

¿Cuánto dura un proceso de recuperación funcional?

No existe una duración igual para todas las personas.

Dependerá de la situación de partida, de aquello que se necesita recuperar, de la evolución del proceso y de las demandas a las que la persona quiera volver.

Por eso, además del tiempo transcurrido, podemos observar cómo responde cuando cambian progresivamente las condiciones.

¿Qué diferencia hay entre rehabilitación y recuperación funcional?

Los términos pueden solaparse y no siempre existe una frontera rígida entre ambos.

De manera general, podemos entender la recuperación funcional como un proceso que pone especial atención en recuperar la capacidad de realizar aquellas actividades que resultan significativas para la persona, acercándose progresivamente a las condiciones en las que tendrá que utilizarlas.

¿La recuperación funcional sirve solo después de una lesión?

No. Una persona puede necesitar recuperar una función después de una lesión o una operación, pero también tras un periodo prolongado de dolor, inactividad o pérdida de determinadas capacidades.

El punto de partida puede ser diferente, pero la pregunta sigue siendo parecida: ¿qué necesita volver a hacer esta persona y qué posibilidades tiene actualmente para hacerlo?

¿Dónde puedo realizar recuperación funcional en Alicante?

En Equilibrio Club, en Alicante, acompañamos procesos de recuperación funcional a través del movimiento y el ejercicio.

Podemos utilizar diferentes escenarios, como la reeducación postural, el Movimiento Sensacional o el entrenamiento respetuoso, dependiendo de lo que vayamos observando durante el proceso. Tal como ya explica el propio artículo, estas herramientas no siguen necesariamente un orden cerrado, sino que permiten explorar y acompañar progresivamente a la persona hacia aquello que necesita recuperar.

Reserva tu encuentro inicial para conocer tu situación y explorar desde dónde podemos comenzar.

Recuperar una función también es recuperar posibilidades

Recuperarse no siempre significa volver exactamente al punto en el que estábamos antes.

Después de una lesión, una operación o un periodo de dolor, el cuerpo puede haber cambiado. También pueden haber cambiado nuestra manera de movernos, la confianza con la que afrontamos determinadas situaciones o las posibilidades que tenemos disponibles.

Por eso, quizá una recuperación funcional no deba medirse únicamente por si hemos conseguido volver a realizar un movimiento.

También podemos preguntarnos si ahora tenemos más posibilidades para responder, si podemos acceder a ellas en diferentes situaciones y si necesitamos depender menos de una única manera de movernos.

Desde esta perspectiva, recuperar una función no consiste solamente en recuperar movimiento.

Consiste en recuperar libertad.

En Equilibrio Club podemos acompañar este proceso desde diferentes escenarios. La reeducación postural, el Movimiento Sensacional y el entrenamiento respetuoso son herramientas desde las que podemos explorar la organización corporal, facilitar nuevas posibilidades de movimiento y acompañar progresivamente a cada persona hacia aquello que necesita recuperar.

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