Si estás buscando ejercicio terapéutico en Alicante, probablemente quieras hacer ejercicio, pero no de cualquier manera. Quizá tienes alguna molestia, has pasado por una lesión, llevas tiempo sin entrenar o simplemente buscas una propuesta más acompañada porque no te sientes cómoda entrando en un gimnasio y siguiendo una rutina sin más.

Es posible incluso que alguien te haya dicho: «Lo que tú necesitas es ejercicio terapéutico». Pero ¿qué significa realmente?

El ejercicio terapéutico no tiene por qué ser una colección de ejercicios especiales para personas con dolor o lesiones. Una sentadilla, una banda elástica o un ejercicio de fuerza no son terapéuticos por sí mismos. Lo importante también está en cómo utilizamos esa propuesta, qué condiciones modificamos y qué ocurre cuando tú la realizas.

Porque una misma forma de hacer ejercicio puede sentirse cómoda para una persona y generar dudas, dificultad o molestias en otra. Incluso en ti, una pequeña modificación en la posición, el apoyo, la amplitud o la carga puede hacer que la experiencia cambie.

Por eso, en Equilibrio Club no queremos empezar diciéndote cuál es el ejercicio que necesitas. Preferimos proponerte movimiento, observar contigo qué ocurre y utilizar esas respuestas para decidir por dónde continuar.

En este artículo vas a descubrir qué puede aportar el ejercicio terapéutico, en qué se diferencia de otras formas de entrenar y, sobre todo, por qué tú también formas parte de la respuesta.

Cuando “lo que a todo el mundo le va bien” no te va bien a ti

Es posible que hayas escuchado recomendaciones como «haz Pilates», «prueba yoga», «tienes que fortalecer» o «lo que necesitas es moverte más».

Y puede que alguna de esas propuestas te haya ayudado. O puede que no.

Eso no significa necesariamente que el Pilates, el yoga o el entrenamiento sean inadecuados para ti. Tampoco significa automáticamente que esa respuesta nos permita saber qué está ocurriendo en tu cuerpo o qué deberíamos hacer a continuación.

Lo que sí nos muestra es algo importante: saber que un ejercicio puede ser útil no nos permite anticipar exactamente cómo vas a vivirlo tú.

Dos personas pueden realizar el mismo ejercicio, con la misma indicación y una ejecución aparentemente muy parecida, y experimentar cosas diferentes.

Por eso, si algo no ocurre como esperábamos, esa diferencia no tiene que convertirse inmediatamente en un error. Puede convertirse en una pregunta.

¿Qué ocurre si cambiamos el apoyo? ¿Y si modificamos la amplitud? ¿Qué pasa con otra carga o con una posición diferente? ¿Y si volvemos después a la propuesta inicial?

El objetivo no es encontrar rápidamente la forma «correcta» de hacer el ejercicio, sino descubrir qué información aparece mientras interactuamos contigo a través del movimiento.

Así empezamos a pasar de «este ejercicio debería irte bien» a una pregunta mucho más interesante:

¿Qué ocurre contigo cuando lo haces?

¿Cuándo puede tener sentido buscar ejercicio terapéutico?

Puede que estés buscando ejercicio terapéutico porque quieres entrenar, pero necesitas sentir que lo que haces tiene en cuenta tu situación.

Quizá te reconoces en alguna de estas circunstancias:

  • Tienes molestias que aparecen al realizar determinados ejercicios.
  • Has pasado por una lesión o una operación y tienes dudas sobre cómo volver a entrenar.
  • Llevas tiempo sin hacer ejercicio y no sabes bien por dónde empezar.
  • Algunas actividades o ejercicios te generan inseguridad.
  • Quieres ganar fuerza y capacidad física, pero buscas hacerlo de una forma más acompañada.
  • Has probado otras actividades y sientes que necesitas una propuesta que pueda modificarse en función de lo que vaya ocurriendo.

 

En cualquiera de estas situaciones, el ejercicio terapéutico puede ofrecerte un contexto en el que entrenar sin tener que encajar desde el principio en una propuesta cerrada.

Podemos trabajar fuerza, movilidad y otras capacidades físicas mientras vamos adaptando el entrenamiento a lo que ocurre contigo.

Por eso, más que preguntarnos si existe un tipo de ejercicio adecuado para todas las personas que tienen dolor, una lesión o cierta inseguridad al entrenar, nos interesa descubrir qué posibilidades aparecen cuando empezamos a trabajar contigo.

Mujer realizando ejercicio terapéutico con un entrenador en Alicante

Una misma propuesta de ejercicio puede generar respuestas diferentes. Observar qué ocurre y modificar algunas de sus condiciones puede ayudarnos a decidir por dónde continuar.

Por qué el ejercicio terapéutico es diferente

La diferencia no está necesariamente en los ejercicios que utilizamos.

Podemos trabajar con una banda elástica, una mancuerna, una sentadilla o un ejercicio que también encontrarías en un entrenamiento convencional. Lo que puede cambiar es la manera de utilizarlo y la atención que prestamos a lo que ocurre mientras lo haces.

Imagina, por ejemplo, que un movimiento te genera una molestia. Podríamos sustituirlo inmediatamente por otro. Pero también podemos preguntarnos qué sucede si modificamos alguna de sus condiciones.

Podemos cambiar la posición de tus pies, el apoyo, la amplitud, la carga o la dirección del movimiento. Después podemos volver a observar.

¿La molestia sigue igual? ¿Ha cambiado? ¿El movimiento se siente diferente? ¿Ha aparecido algo que no esperábamos?

Ninguna de esas respuestas nos dice automáticamente por qué tienes esa molestia. Pero sí puede ofrecernos información para decidir qué tiene sentido explorar a continuación.

Por eso, en Equilibrio Club entendemos el ejercicio terapéutico como algo más que adaptar ejercicios para que puedas realizarlos.

El movimiento también puede convertirse en una forma de construir preguntas y observar qué ocurre cuando modificamos las condiciones.

Y al mismo tiempo seguimos entrenando: desarrollamos fuerza, movilidad y otras capacidades físicas. Explorar y entrenar no tienen por qué ser dos momentos separados.

Ahí está una de las diferencias fundamentales de nuestra manera de trabajar: no necesitamos tener preparada toda la respuesta antes de empezar. Intervenimos mientras comprendemos y comprendemos mientras intervenimos.

¿Cómo trabajamos el ejercicio terapéutico en Equilibrio Club?

Cuando empiezas a trabajar con nosotros, no buscamos encontrar rápidamente una explicación para lo que te ocurre y convertirla en una serie de ejercicios que ya determine de antemano lo que tenemos que hacer.

Empezamos contigo.

Nos interesa saber qué quieres conseguir, qué te preocupa, qué has probado anteriormente y qué ocurre actualmente cuando te mueves o entrenas. A partir de ahí podemos empezar a proponer situaciones de movimiento y observar juntos las respuestas que aparecen.

Lo importante es que la respuesta que aparece puede cambiar lo que hacemos después.

Si modificamos un apoyo y algo cambia, podemos seguir explorando ese camino. Si no cambia nada, también hemos obtenido información. Y si aparece una respuesta que no esperábamos, no necesitamos descartarla porque no encaje con nuestra primera hipótesis.

La hipótesis no tiene que ganar.

Nuestro trabajo consiste en utilizar nuestro conocimiento y experiencia para construir buenas preguntas a partir de la información que va apareciendo.

Por eso, una sesión de ejercicio terapéutico puede contener fuerza, movilidad, trabajo con resistencias o movimientos muy sencillos. No es el material ni el nombre del ejercicio lo que determina por sí solo nuestra forma de trabajar.

Lo que hacemos hoy también depende de lo que vamos descubriendo contigo.

¿Qué dice la ciencia sobre el ejercicio terapéutico?

La investigación científica nos permite conocer qué ocurre, en promedio, cuando diferentes grupos de personas realizan determinadas intervenciones de ejercicio.

Ese conocimiento es fundamental. Pero hay una diferencia importante entre saber qué ha ocurrido en una población y anticipar qué ocurrirá cuando una persona concreta empiece a entrenar.

Los estudios que hemos seleccionado permiten observar precisamente esa diferencia.

Para explorar esta cuestión utilizaremos como ejemplo la investigación sobre dolor lumbar, uno de los ámbitos en los que el ejercicio ha sido ampliamente estudiado. Estos resultados no pueden trasladarse automáticamente a cualquier problema o persona, pero nos permiten observar algo especialmente interesante: qué podemos conocer a partir de los resultados de un grupo y qué queda todavía por descubrir cuando tenemos delante a una persona concreta.

El ejercicio puede ayudar, pero eso no convierte cualquier ejercicio en la respuesta

Una revisión Cochrane publicada por Hayden y colaboradores analizó 249 ensayos clínicos sobre ejercicio en personas con dolor lumbar crónico. Encontró evidencia de certeza moderada de que el ejercicio probablemente reduce el dolor frente a no recibir tratamiento, recibir la atención habitual o placebo.

Sin embargo, los resultados requieren matices. Para las limitaciones funcionales, el efecto fue pequeño y no alcanzó el umbral de importancia clínica establecido por los investigadores. Al comparar el ejercicio con otros tratamientos conservadores, los efectos globales también fueron pequeños.

No todos los tipos de ejercicio obtienen los mismos resultados

Otra revisión con metaanálisis en red analizó 217 ensayos aleatorizados, 20.969 participantes y 507 grupos de tratamiento. La mayoría de los tipos de ejercicio obtuvieron mejores resultados que un tratamiento mínimo, pero los investigadores también encontraron diferencias entre modalidades.

Pilates, terapia McKenzie y restauración funcional mostraron mejores resultados en determinados desenlaces que otras modalidades. Los autores señalaron además la importancia de realizar un ejercicio que resulte agradable para favorecer la adherencia.

Esto introduce un matiz importante: la evidencia sí puede mostrarnos que determinadas propuestas obtienen mejores resultados promedio en determinadas poblaciones.

Lo que esos promedios todavía no permiten saber es exactamente cómo responderá la persona que tenemos delante.

Una misma intervención no produce necesariamente la misma respuesta

Un estudio más reciente analizó la respuesta de 77 personas con dolor lumbar inespecífico que realizaron el mismo programa supervisado de ejercicio durante 12 semanas. Los investigadores clasificaron como respondedores a quienes redujeron al menos dos puntos su dolor.

Al finalizar, 39 participantes —el 51 %— fueron clasificados como respondedores. El estudio encontró además algunas variables asociadas con una mayor o menor probabilidad de respuesta en esa población concreta.

No podemos utilizar este único estudio para establecer cómo responderán otras poblaciones ni para clasificar de antemano a una persona como respondedora o no respondedora. Pero sí ilustra algo relevante: compartir una intervención no implica necesariamente compartir el resultado.

¿Qué podemos concluir de la evidencia científica?

La evidencia científica nos permite conocer qué intervenciones han sido estudiadas, qué resultados han obtenido en promedio y con qué grado de certeza podemos interpretarlos. Es una parte imprescindible del conocimiento desde el que trabajamos.

Pero conocer los resultados de un grupo no equivale a conocer de antemano la respuesta de una persona.

Por eso, en Equilibrio Club la evidencia orienta nuestras preguntas; la respuesta de la persona nos ayuda a decidir por dónde continuar.

No se trata de elegir entre evidencia científica y experiencia individual. Nos interesa precisamente el encuentro entre ambas: qué ocurre cuando el conocimiento que tenemos se encuentra con la persona que tenemos delante.

Preguntas frecuentes sobre el ejercicio terapéutico en Alicante

¿Qué diferencia hay entre el ejercicio terapéutico y un entrenamiento convencional?

La diferencia no tiene por qué estar en los ejercicios. En ambos podemos utilizar fuerza, movilidad, bandas elásticas, máquinas o pesos.

En el ejercicio terapéutico adquiere especial importancia cómo utilizamos esas propuestas, qué condiciones podemos modificar y qué respuestas aparecen mientras entrenas. El ejercicio no solo sirve para desarrollar capacidades; también puede ofrecernos información para decidir cómo continuar.

¿Necesito tener dolor o una lesión para hacer ejercicio terapéutico?

No. Puedes buscar este tipo de trabajo porque tienes una molestia o vienes de una lesión, pero también porque quieres empezar a entrenar de una forma más acompañada o no te sientes cómoda siguiendo una rutina convencional.

Lo importante no es cumplir determinados requisitos, sino comprender qué buscas y desde dónde estás empezando.

¿Es lo mismo ejercicio terapéutico que Pilates terapéutico?

No necesariamente. Pilates es un método de ejercicio que puede utilizarse con objetivos y en contextos muy diferentes. La expresión «Pilates terapéutico» suele utilizarse cuando sus ejercicios se adaptan a determinadas personas o situaciones.

En Equilibrio Club no partimos de una disciplina concreta. Podemos utilizar diferentes movimientos y ejercicios en función de lo que queremos explorar, entrenar y de las respuestas que van apareciendo.

¿El ejercicio terapéutico también puede ser adecuado para personas mayores?

Sí, puede ser una posibilidad. La edad por sí sola no determina qué ejercicio necesita una persona ni cómo debe entrenar.

Una persona mayor puede querer ganar fuerza, mantener capacidades, sentirse más segura al moverse o simplemente volver a hacer ejercicio después de mucho tiempo. En esos casos, poder adaptar las condiciones y observar cómo responde cada persona puede resultar especialmente útil.

¿Qué ocurre si un ejercicio me molesta?

Que aparezca una molestia no nos obliga automáticamente a concluir qué está ocurriendo ni significa necesariamente que tengamos que abandonar ese ejercicio para siempre.

Podemos explorar qué ocurre cuando cambiamos la forma en la que interactúas con ese ejercicio. Lo que aparezca puede ofrecernos nueva información y ayudarnos a decidir qué tiene sentido hacer después.

¿Cómo sé si el ejercicio terapéutico es lo que necesito?

No necesitas saberlo antes de venir.

Precisamente por eso el primer paso en Equilibrio Club es el Encuentro Inicial. Nos permite conocer qué buscas, qué está ocurriendo actualmente y empezar a descubrir juntos qué forma de trabajo puede tener más sentido para ti.

No necesitas saber qué ejercicio necesitas para empezar

Puede que hayas llegado hasta aquí buscando ejercicio terapéutico en Alicante porque quieres empezar a hacer ejercicio de una forma diferente. Quizá tienes alguna molestia, vienes de una lesión o simplemente buscas un lugar donde no tengas que adaptarte tú a una rutina preparada de antemano.

El ejercicio terapéutico puede ser una forma de volver a entrenar desde una propuesta más acompañada, especialmente cuando no tienes claro qué puedes hacer, cómo empezar o qué tipo de trabajo puede encajar contigo.

No necesitamos saber desde el primer día cuál será el camino.

Tampoco necesitas llegar sabiendo si lo que buscas es ejercicio terapéutico, entrenamiento personal, reeducación postural u otra forma de trabajo.

Ese no tiene por qué ser tu problema.

El primer paso es conocerte, saber qué quieres conseguir y empezar a descubrir qué ocurre contigo cuando interactuamos a través del movimiento.

Por eso, en Equilibrio Club comenzamos con un Encuentro Inicial.

Un primer espacio para hablar, explorar y encontrar juntos un punto desde el que empezar.

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