Cuando estiramos un músculo solemos pensar que simplemente lo “alargamos”, como si fuera una goma que necesita soltarse. Pero en realidad, al estirar un músculo están ocurriendo tres procesos completamente diferentes: uno en el tejido, otro en el sistema nervioso y otro en nuestro aprendizaje motor.

Comprender estas tres capas es clave para entender por qué estirar no siempre cambia tu postura ni tu forma de moverte. Y si quieres ver cómo estos conceptos encajan dentro de la reeducación postural, puedes leer nuestro artículo Reeducación postural: más allá de ponerte recto.

Universo estructural: lo que le pasa al tejido cuando estiras

Cuando estiras un músculo, lo primero que responde es el tejido: fibras musculares, tejido conectivo y fascia. Aquí ocurren fenómenos puramente mecánicos y viscoelásticos.

Los efectos más comunes:

  • Aumento de la viscoelasticidad

  • Disminución de la rigidez del tejido

  • Ligera reorganización de las fibras de actina y miosina

  • Mejor hidratación

  • Sensación subjetiva de más “longitud”

Todo esto está bien documentado. Por ejemplo, existe un estudio que muestra cómo la rigidez del tejido muscular puede reducirse hasta un 47% después de un estiramiento pasivo mantenido.

👉 Para ver el estudio, haz clic aquí.

Otro estudio analiza cómo ciertos músculos tienden a elongarse más que otros debido a diferencias individuales en la estructura musculotendinosa.

👉 Para ver ese estudio, haz clic aquí.

Sin embargo, aquí viene la idea clave:

Cambiar el tejido no es lo mismo que cambiar la postura.

El tejido puede volverse más blando, pero si tu cuerpo está desposturalizado, simplemente tendrás una carcasa torcidamente flexible. Si quieres entender cómo la posición de tus articulaciones influye en tu día a día, puedes leer también Dolor lumbar y postura corporal: cómo recuperar tu centro.

Universo neuromotor: lo que pasa con el control muscular cuando estiras

El segundo universo que responde al estiramiento es el sistema nervioso. Y aquí aparecen cambios muy importantes que las personas no suelen conocer:

  • Disminuye la activación neuromuscular

  • Se reduce la capacidad inmediata de generar fuerza

  • Baja la capacidad de “sentir” o controlar ese músculo

  • Se enlentece la respuesta del reflejo miotático

Hay un estudio muy interesante que muestra cómo, después de estiramientos pasivos prolongados, la capacidad del músculo para generar fuerza voluntaria disminuye de forma clara.

👉 Para ver el estudio, haz clic aquí.

Otro estudio demuestra que incluso cuando el rango pasivo aumenta, el control del músculo no mejora, lo que significa que ganar flexibilidad no implica ganar función.

👉 Para ver este estudio, haz clic aquí.

Aquí está la paradoja:

El tejido se vuelve más maleable, pero el sistema nervioso se vuelve más “silencioso”.

Por eso muchas personas sienten que “se mueven peor” o están más torpes después de una sesión larga de estiramientos.

Y por eso el estiramiento pasivo no reorganiza tu postura: no mejora la comunicación entre músculo y cerebro.

Ilustración anatómica realista del músculo humano mostrando el vientre muscular y un desglose interno con fascículos, fibras musculares y miofibrillas en vista ampliada

Universo del aprendizaje motor: por qué estirar no te enseña a moverte mejor

Para que el movimiento mejore, no basta con que el músculo ceda o se relaje.

Tampoco basta con que la activación eléctrica cambie durante unos minutos.

Para que tu postura y tu forma de moverte cambien de verdad, necesitas:

  • Mejor comunicación entre músculo y corteza motora

  • Coordinación entre varios grupos musculares

  • Patrones de movimiento repetidos y consolidados

  • Estabilidad dinámica

  • Integración con la respiración, las articulaciones y el equilibrio

Y esto no ocurre durante un estiramiento pasivo.

El aprendizaje motor requiere contracción, activación, exploración y control.

Un estiramiento pasivo solo te deja en un estado más blando, pero no enseña al cuerpo a usar ese nuevo rango.

Para profundizar en cómo este aprendizaje modifica tu postura, te recomendamos leer Reeducación postural: más allá de ponerte recto, donde explicamos cómo el cuerpo reorganiza sus patrones de movimiento.

Y si quieres ver cómo estos principios afectan al día a día, especialmente al dolor de espalda, puedes revisar nuestro artículo Dolor lumbar y postura corporal: cómo recuperar tu centro.

¿Quieres entender mejor el Método Equilibrio?

Descubre cómo combinamos posturalidad, movimiento sensacional y entrenamiento respetuoso para ayudarte a moverte sin dolor y sentirte mejor en tu día a día.

👉 Lee aquí la guía completa del Método Equilibrio

Conclusión: lo que estirar realmente consigue (y lo que no)

El estiramiento pasivo es útil y tiene sentido:

  • prepara el tejido

  • reduce tensiones

  • hidrata la fascia

  • mejora la sensación de movilidad

Pero no reorganiza tu postura, no mejora tu control motor y no modifica tus patrones de movimiento.

Para cambiar tu postura necesitas:

  1. Preparar el tejido (estiramiento pasivo)

  2. Activar el músculo en patrones específicos (estiramiento activo)

  3. Reentrenar la globalidad corporal (aprendizaje motor)

  4. Mantenerlo con entrenamiento personal respetuoso

Y ahí empieza el verdadero camino del Método Equilibrio Club.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.