Muchas personas piensan que cumplir años significa perder fuerza, movilidad o equilibrio.

Sin embargo, hay otro cambio que suele pasar desapercibido: poco a poco perdemos capacidad para mantenernos verticales frente a la gravedad.

No ocurre de un día para otro.

Es un proceso lento que se desarrolla durante años y que influye en la forma en que caminamos, nos movemos y distribuimos el peso del cuerpo.

La gravedad nunca descansa

La gravedad actúa sobre nosotros las veinticuatro horas del día.

Cada paso, cada hora sentados y cada movimiento suponen un pequeño desafío para nuestra estructura.

Cuando somos jóvenes solemos disponer de más recursos para adaptarnos. Con el paso del tiempo, mantener la misma organización corporal requiere cada vez más esfuerzo.

Por eso muchas personas sienten que están más encorvadas, más rígidas o que han perdido parte de la altura que tenían años atrás.

Hombre mayor de pie sobre un tapiz de orientación postural en un estudio de entrenamiento respetuoso trabajando la verticalidad y el equilibrio corporal.

Con el paso de los años no solo podemos perder fuerza. También podemos perder parte de la capacidad de organizarnos frente a la gravedad.

No solo perdemos altura, también perdemos arcos

Cuando pensamos en los arcos solemos imaginar únicamente los pies.

Sin embargo, el cuerpo está lleno de arcos.

Existen arcos en los pies, en la zona lumbar, en la zona dorsal y en la zona cervical.

Todos ellos ayudan a repartir fuerzas y a relacionarnos con la gravedad de una forma más eficiente.

A medida que estos arcos pierden movilidad, también pierden parte de su capacidad para adaptarse.

Es como si un muelle permaneciera comprimido durante demasiado tiempo.

Cuando perdemos arcos, perdemos capacidad de adaptarnos

Un muelle puede comprimirse y expandirse.

Gracias a ello absorbe fuerzas y recupera su forma.

Los arcos del cuerpo funcionan de manera parecida.

Cuando los arcos pierden movilidad, el cuerpo pierde parte de esa capacidad para encogerse y expandirse con naturalidad.

No solo perdemos altura.

También perdemos capacidad para amortiguar, adaptarnos y movernos con facilidad.

En otras palabras, perdemos parte de nuestro “muelle” corporal.

¿Por qué esto puede afectar a los pies?

Los pies son una de las primeras estructuras que tienen que relacionarse con el suelo.

Cuando la organización corporal cambia, los apoyos también cambian.

Por eso muchas personas que utilizan plantillas o tienen molestias en los pies observan también cambios en otras zonas del cuerpo, como la espalda, la pelvis o el cuello.

Los pies no siempre son el origen del problema.

Con frecuencia son una de las zonas donde primero se hacen visibles las consecuencias.

Puedes profundizar en esta idea en los artículos Los pies no son el problema, los pies son el mensajero y ¿Por qué algunas personas utilizan plantillas durante años y siguen teniendo molestias?

La verticalidad es algo que puede entrenarse

La buena noticia es que la verticalidad no depende únicamente de la edad.

También depende de cómo utilizamos nuestro cuerpo.

Comprender cómo se organiza la estructura, cómo distribuimos el peso y cómo se relacionan los diferentes arcos corporales puede ayudarnos a movernos con más comodidad y seguridad.

Por eso trabajamos la verticalidad antes incluso de pensar en fuerza o rendimiento.

Preguntas frecuentes sobre la verticalidad (FAQs)

¿Es normal perder altura con los años?

Sí. Parte de esa pérdida puede estar relacionada con cambios en los discos, pero también con una pérdida progresiva de organización corporal y de movilidad en los arcos del cuerpo.

¿Los arcos solo existen en los pies?

No. También existen arcos en la columna lumbar, dorsal y cervical. Todos participan en la gestión de las fuerzas que actúan sobre el cuerpo.

¿Por qué una persona con problemas en los pies puede tener también molestias de espalda?

Porque ambas zonas pueden estar adaptándose a los mismos cambios de organización corporal y distribución de cargas.

¿Se puede mejorar la verticalidad con el paso de los años?

En muchos casos sí. Comprender cómo se organiza el cuerpo y trabajar el movimiento de forma progresiva puede ayudar a recuperar parte de la capacidad de adaptación.

¿La verticalidad tiene relación con el equilibrio?

Sí. Cuando el cuerpo pierde verticalidad, el peso se distribuye de forma diferente y mantener el equilibrio suele requerir más esfuerzo.

Comprender la gravedad para entender el cuerpo

En Equilibrio Club entendemos la verticalidad como una capacidad que puede entrenarse y mejorarse.

A través de la reeducación postural, el movimiento sensacional y el entrenamiento respetuoso ayudamos a las personas a comprender cómo se relacionan con la gravedad y cómo recuperar parte de la movilidad y adaptabilidad que el cuerpo puede ir perdiendo con los años.

Si quieres entender mejor cómo se organiza tu cuerpo y cómo influye esto en tu equilibrio y movimiento, puedes reservar una valoración inicial.